WILLY DEVILLE

 

"Tengo una teoría. Sé que venderé muchos más discos despues de muerto. No es demasiado grato, pero he de ir haciendome a la idea."

 

 

 

Desde que volvió de Paris, DeVille vive en Nueva Orleans, en pleno "barrio francés", y algo del ambiente musical de la ciudad parece haber impregnado las canciones de Sportlife, a tenor de lo que escribe un avispado crítico musical español de la época: "...hasta en los coros del boogie "Little By Little", el espíritu Spector está presente en todo el disco. ¡Ah!, ya que cito este último tema, constatar que es el único tema rápido del disco, y tiene un cierto regusto a Nueva Orleans, recordando un poco a "Sea Cruise" de Huey -Piano- Smith." (Kike Turmix dixit).

 

Esta es la visión que DeVille tiene de Nueva Orleans:

"Es una ciudad única, un cruce de culturas hispanas y francesas. Tiene un sabor latino que no se encuentra en ningun otro lugar de los Estados Unidos. Las gentes son muy tranquilas y al mismo tiempo totalmente dementes. Se pelean, beben, comen hasta atracarse y hacen música. Pero nadie les molesta, es la vida cotidiana, lo normal .... Vivo en el barrio francés, a dos calles de Bourbon Street; por la noche me acuesto, oigo boogie que llega de las calles, y por la mañana, al despertar, blues."

 

 

El mismo año de la edición de Sportlife, Willy DeVille viene a España por primera vez, hace una promoción en el infumable Angel Casas Show y unos bolos en directo en Barcelona, que subyugan a la concurrencia.

Desde entonces, prodigará las visitas a nuestro pais, fundamentalmente Barcelona y Madrid, y nos dedicará piropos de todos los colores.

En 1987, DeVille (¡por fin!) gana el premio gordo: de alguna manera, consigue engañar a Mark Knopfler y cuela una empalagosa canción (Storybook Love) en la banda sonora de "La Princesa Prometida", que por aquel entonces estaba componiendo el lider de los Dire Straits.

 

 

La película es un éxito de público, la banda sonora entra en las nominaciones de los Oscar, y los (norte)americanos se enteran, de una vez, que existe un tipo que se llama Willy DeVille.

DeVille aprovecha el tirón para editar un nuevo disco, Miracle, repleto de canciones blandengues, que -se supone- deberían gustarle a los norteamericanos. Afortunadamente no es así y DeVille abandona esta vía de penetración en el "business".

 

Tres años despues, en 1990, DeVille vuelve a grabar un album fantástico, Victory Mixture.

Es fantástico por las canciones, es fantástico por los músicos que intervienen y es fantástico por el "alma" que desprenden los rhythm’n’blues que contiene.

Es un auténtico homenaje a Nueva Orleans, su ciudad de adopción, y a los pioneros del rock and roll, a Huey Smith, a Jack Dupree, a Earl King, ...

Siguiendo por este camino, en 1994 aparece Backstreets Of Desire, un disco algo más flojo que Victory Mixture porque ya no se trata de tocar versiones de oscuros rhythm’n’blues ... y la verdad es que componer buenas canciones no es una tarea sencilla.

De todas formas, Nueva Orleans sigue impregnando cada surco del disco.

Músicos como Zachary Richard al acordeón, Dr. John en el piano o Jimmy Z tocando la armónica, junto con los coros de "The Lost Angels Of The Vieux Carré" garantizan auténtico sonido creole.

 

En 1996 una desilusión ... DeVille graba "Loup Garou".

Parece como si los excesos le hubieran fundido la neurona de una vez por todas.  Willy aparece en la portada del disco disfrazado de caballero colonial.

Dentro de la carpeta, más disfraces, más engañabobos.

El disco recibe hostias desde todos los frentes ... el público norteamericano lo desprecia (como de costumbre), la crítica musical lo pone a parir, y en Europa flota una sensación de frustración: ¿cómo es posible que un caballero, un dandy como DeVille, haya podido grabar eso?

 

 

Desde entonces, estabamos esperando ... al menos en mi caso, con una mezcla de temor y esperanza.

Habían salido un par de buenos recopilatorios ... pero no es eso lo que yo quería.

Quería al gran DeVille, al neoyorkino enamorado de la cultura europea ....

Y entonces, en 1999 apareció "Horse Of A Different Color", otro disco precioso, con cinco canciones de DeVille y seis versiones de gente como Ry Cooder, John Hiatt ... los grandes perdedores ... los últimos románticos.

 

 

 

 

INICIO

DISCOGRAFIA